Fuera del amor confías en ti. Trabajas, decides, resuelves y sabes quién eres. Pero cuando una relación te importa, algo cambia:
Un mensaje puede cambiar tu día.
Un silencio te hace revisar lo que dijiste.
Empiezas a preguntarte qué siente él, si estás exagerando o qué deberías hacer para no perder el vínculo.
Y mientras intentas entender la relación, dejas de preguntarte cómo te sientes tú dentro de ella.
No te pasa porque seas una mujer insegura.
Te pasa en un lugar muy concreto: cuando querer a alguien despierta la necesidad de saber, anticipar o hacer algo para recuperar la calma.
Puedes tener clarísimo lo que aceptarías en cualquier otra situación y, con él, empezar a preguntarte si estás pidiendo demasiado.
Puedes decidir que no vas a escribir y, media hora después, encontrar una razón perfectamente lógica para hacerlo.
Puedes recibir una respuesta, sentir alivio y volver a dudar con el siguiente silencio.
No necesitas aprender a controlar mejor la relación. Necesitas recuperar margen para escucharte antes de actuar.
Comprender por qué te ocurre es importante. Pero quizá ya lo comprendes y, aun así, cuando vuelve a pasar, sientes la misma urgencia.
Sabes que no quieres perseguir una respuesta. Sabes que necesitas escucharte. Y, sin embargo, un silencio, una distancia o una conversación ambigua pueden devolverte al mismo lugar.
No es falta de voluntad. Cuando una respuesta se ha repetido durante mucho tiempo, necesitamos observarla mientras sucede y practicar otras posibilidades con tiempo y acompañamiento.
Durante mucho tiempo intenté resolver desde la cabeza lo que me ocurría en los vínculos: entender, anticipar, buscar la conversación adecuada o la certeza que me permitiera estar tranquila.
Comprender mi historia fue importante, pero empecé a notar un cambio cuando también incluí lo que sucedía en mi cuerpo: la tensión, el impulso de contactar, la urgencia por resolver y lo que necesitaba yo en ese momento.
No se trataba de dejar de sentir ni de volverme fría. Se trataba de poder seguir conmigo mientras quería a otra persona.
De ahí nace De Pensar a Sentir: un proceso estructurado para trabajar con situaciones reales, prácticas concretas y cuatro sesiones individuales adaptadas a ti.
Durante diez semanas avanzas a través de cuatro módulos con audios, fichas y prácticas, y tenemos cuatro sesiones individuales de 60 minutos para llevar el trabajo a lo que está ocurriendo en tu vida.
El contenido te ayuda a observar entre sesiones. Nuestros encuentros sirven para comprender lo que aparece, adaptar las prácticas y acompañarte a tu ritmo.
10 semanas · 4 módulos · 4 sesiones individuales de 60 minutos conmigo
No es un grupo y no tienes que esperar a que empiece una edición. Comenzamos cuando tú estés preparada.
Durante el proceso trabajaremos para:
✓ Notar antes cuándo toda tu atención empieza a desplazarse hacia él.
✓ Distinguir la incertidumbre de la urgencia por hacer algo inmediatamente.
✓ Reconocer lo que sientes y necesitas antes de organizarte alrededor de lo que siente el otro.
✓ Permanecer un poco más con la duda sin buscar una certeza inmediata.
✓ Expresar necesidades y límites sin abandonar tu propio criterio.
✓ Recuperar tu capacidad de elegir, en lugar de esperar únicamente a ser elegida.
Durante dos semanas observarás qué ocurre en tu cuerpo cuando una relación despierta incertidumbre: tensión, inquietud, necesidad de saber, impulso de contactar o dificultad para permanecer contigo.
Las prácticas te ayudarán a reconocer esas señales antes de actuar automáticamente y a crear pequeñas pausas en las que puedas volver a escucharte.
En la primera sesión individual trabajaremos con una situación concreta y adaptaremos las prácticas a lo que necesites.
En este módulo aprenderás a acercarte a lo que sientes sin tener que minimizarlo, justificarlo ni resolverlo inmediatamente.
Explorarás qué información aportan tus emociones sobre tus necesidades, tus límites y la forma en la que estás viviendo el vínculo.
En la segunda sesión individual trabajaremos con las emociones y situaciones que hayan aparecido, respetando tu ritmo y sin buscar una respuesta igual para todas.
Observarás el diálogo interno que aparece cuando intentas interpretar un silencio, anticipar lo que ocurrirá o encontrar la decisión perfecta.
Aprenderás a distinguir hechos, interpretaciones, miedo, exigencias y necesidades para recuperar más claridad sin obligarte a tener una certeza inmediata.
En la tercera sesión individual revisaremos una situación real y construiremos una forma de responder que tenga sentido para ti.
Observarás cuándo te adaptas, callas lo que necesitas o buscas ser elegida antes de preguntarte si esa relación también te hace bien.
Trabajarás con situaciones concretas para expresar necesidades, ensayar límites y tomar decisiones desde tu propio criterio, sin exigirte hacerlo de forma perfecta.
En la cuarta sesión individual integraremos el recorrido y definiremos qué prácticas y apoyos quieres mantener después de las diez semanas.
Soy Leti, terapeuta somática, terapeuta transpersonal y sistémica, y profesora de yoga y meditación. Acompaño a mujeres que fuera del amor confían en sí mismas, pero en sus vínculos pueden empezar a dudar de su criterio y perderse de vista.
En las sesiones integro conversación, atención al cuerpo y prácticas adaptadas a cada persona. No trabajo para decirte qué decisión tomar, sino para ayudarte a reconocer qué te ocurre y recuperar capacidad de elegir.
De Pensar a Sentir reúne materiales para trabajar entre sesiones y cuatro encuentros individuales conmigo para adaptar el proceso a ti.
Puedes seguir buscando la certeza en el siguiente mensaje. O puedes dedicar diez semanas a observar lo que ocurre, practicar otras posibilidades y revisarlas conmigo.
497€
✓ 4 módulos con audios, fichas y prácticas
✓ 4 sesiones individuales de 60 minutos conmigo
✓ Acompañamiento durante 10 semanas
✓ Acceso para siempre a todo el contenido